domingo, 23 de agosto de 2015

De lo espiritual a lo cotidiano

Entonces Jesús dijo: «Está bien: cuando un maestro en religión ha sido instruido sobre el Reino de los Cielos, se parece a un padre de familia que siempre saca de sus armarios cosas nuevas y viejas.» Mt 13, 52

El pescador, los viñedos, el trabajo, el jornal, el grano de mostaza son los elementos con los que Jesús enseñaba. Me impresiona ver cómo Jesús baja a un plano tan sencillo las enseñanzas de las escrituras, empezando por Moisés y siguiendo por los profetas. (Lc 24, 13-35)

¿Qué habrán visto los ojos de Jesús en el día a día? Él habrá contemplado todo desde el reino de Dios y me imagino a él guardando cada detalle en su corazón para luego llevarlo a sus enseñanzas. 

Aplicado esto a nosotros los misioneros, catequistas o cualquier persona que se encargue de evangelizar, existe un peligro, prestemos atención a la secuencia, primero debemos ser instruidos sobre el reino de los cielos y luego predicar en todo momento, cuántas veces ajustamos a Dios a nuestro percibir o sentir y no nos ajustamos nosotros a Dios, creyendo que sabemos lo suficiente o diciendo que hay cosas de las enseñanzas de la Iglesia que no nos interesa, o peor excusándonos con el "yo de eso no sé nada".

Podemos terminar absorbidos y mareados por un relativismo causado por la ignorancia.

Si bien el "kerigma" es el anuncio del evangelio con la propia vida, es un estilo de enseñanza y proclamación que hace una persona, que es claro y vivencial. No olvidemos que para un católico son tres las bases de su fe y base de toda enseñanza o transmisión de mensaje;
1. Palabra
2. Tradición apostólica
3. Magisterio de la Iglesia

Podemos caer en lo dulce de hablar de lo que "yo" pienso de Dios, de cómo es mi vida y hasta del placer que da seguirle. Pero hoy te invito a ver y que analices cómo está tu proceso de formación, lectura de la palabra, y conocimiento de la Iglesia. Si la verba no va sostenida por esos conocimiento del reino de los cielos, hablamos más de nosotros que de la Iglesia. Cuando nuestro discurso busca estar en paz con todos, buscamos al mundo y no la verdad. 
¿Por qué? Porque si bien Dios es Padre y sale a nuestro encuentro, la presencia de Cristo tiene poder de interpelarnos, denunciarnos... y de invitarnos a dejar todo y seguirlo. Esto siempre crea tensión entre el emisario y el receptor. Santa Bernadette decía "vengo a informar y no a convencer". El católico será perseguido, porque Jesús no es del mundo, que tu presencia llena de paz y si es necesario que además incomode.

Para poder quitar lo viejo y lo nuevo (fe misma de siempre, las luces nuevas), es necesario ser instruido en el reino de Dios, movernos de la fe de un niño pequeño, a la fe adulta. 
En estos tiempos de relativismo, ¿conoces tu fe?

Un sacerdote narra, "iba yo por los subtes de New York, ahí una persona se me acerca, y me pregunta, si soy cura... -obvia fue mi respuesta.- Ella continua diciendo, que era atea, y continuo diciendo yo... -¿usted leyó el catecismo, las encíclicas y otros documentos?- y me contestó que no, y le dije... -usted no es atea, usted es ignorante."

Llegar al punto en que Jesús tomaba el ejemplo del sembrador, y la semilla como palabra de Dios, requiere un profundo conocimiento de las cosas de Dios, pero no solo conocer... sino amar y sentirse vinculado a él.

Si estas en pareja, o alguna vez estuviste; ¿no te interesó a caso, saber todo sobre él o ella? Dios te conoce y ahora te invita a que lo conozcas.

¿Por qué es importante tu día a día? Porque ahí te habla Dios, porque ahí está él oculto, poniendo en práctica su palabra, y transformando tu corazón.

¿Cómo te darías cuenta que Dios obra en tu día a día? Porque te acerca a la eucaristía, si cada día que pasa o a lo largo de tu peregrinar, descubriste que la eucaristía es tu fuente de alimento, es decir, pasaste del rito dominical a un deseo por estar más con el pan de vida eterna, quiere decir que esta avanzando... y avanzas más cuando, en tu corazón decis "fui a misa, y sentí que el sacerdote me habló a mi" y más aún cuando sentis un inmeso deseo de transmitir "todo lo que él hizo contigo"

Cuando Cristo bajaba todo a un lenguaje digerible, no bajaba las exigencias del reino, pues bien sabrás que el que no tiene el vestido de fiesta, será echado y ahí habrá rechinar de dientes. Cristo quería que el mensaje llegue, pero no sesgado, como diría el Papa Francisco "a la fe se la toma entera, no licuen su fe".

Luego del encuentro está la instrucción y luego el testimonio y la enseñanza a otros, esto no es una opción es un fuego que quema por dentro. Dios quiera que la presencia de Cristo nos lleve a conocer nuestra ignorancia, porque el primer paso para aprender es saber que no se sabe.

María meditaba todo en su corazón, ella también te invita a que en meditación busques la palabra de Dios y su voluntad aplicada en tu situación de hoy.

Tu vivencia es tan importante porque es la materia prima de Dios, él como alfarero va formándote, va moldeando tu ser todo el tiempo, él te ve a vos, él te escucha, pero espera que; a través de la palabra y los sacramentos crezcas en fe y razón/formación (binomio de Juan Pablo II). No te conviertas en un cristiano ritualista, o de fórmulas, hoy Dios te habla, hoy Dios quiere restaurarte en el amor, para que cuando te miren, le vean a él.

Ya María Teresa Gonzalez Quevedo, le decía a María, "madre, quien me mire te vea", seamos vitrales por donde pasa el amor de Dios y cambia nuestro entorno a través de nuestro corazón transformado e instruido.


Al contrario, dad culto al Señor, Cristo, en vuestros corazones, siempre dispuestos a dar respuesta a todo el que os pida razón de vuestra esperanza. 1 Pedro 3, 15



Hoy el Señor te llama a que evangelices a que des razón de tu esperanza, a que salgas a las calles y te acerques a esa gente sedienta de Dios, y Dios está haciendo una obra perfecta en vos, Dios no hace una obra de arte para guardarla en una caja... Dios te hace para ganar tu corazón y a través de vos a los demás. Hoy Dios habla en tu vida y a través de tu vida.

Ojalá que puedas quitar de lo nuevo y lo viejo lo necesario para anunciar al Cristo crucificado, muerto y resucitado y lleves la esperanza de vida eterna a todos los que necesiten.

De modo que si alguien vive en Cristo, es una nueva criatura; lo viejo ha pasado y ha comenzado algo nuevo. 2 Cor. 5, 17

Espero que estes motivado en buscar lecturas o espacios que te hagan crecer en la fe, asistas a tus grupos de oración y formación sabiendo que Dios revela sus caminos a los más pequeños.

"La fe siempre es la misma, y fuente siempre de luces nuevas" CIC 
Tu cotidianeidad es la materia prima para la obra de Dios perfecta en tu corazón.

¡QUE DIOS TE BENDIGA!


viernes, 24 de abril de 2015

Señor, hoy no te sirvo

Simón (de Cirene) iba muy encimismado luego del trabajo. ¿Qué le habrá pasado ese día? ¿Se levantó tarde, lidió con algún problema de tráfico, semáforo inteligente? ¿Quería, Simón, que se acabese el día para volver a su casa?
Era ya viernes cuando decidió terminar su jornada laboral y partir rumbo a su próximo destino. Solo que no sabía que su camino, era el camino de la cruz del otro.
"Cuando le llevaban a crucificar, echaron mano de un tal Simón de Cirene, que venía del campo y le obligaron a ayudarle a llevar la Cruz" (Lc 23,26).
Simón no estaba contento de hacerlo;- ¿Qué tengo que ver yo con él? se pudo preguntar, y sin embargo le obligaron a ayudar al otro.
El otro sin nombre y sin historia para él, lo miró, y cuando le dio su cruz, Simón comprendió... 
Su camino a su hogar era el errante, su camino era otro, y la cruz que cargó no era del que estaba con ella acuesta, era la suya. Simón al ayudar, se ayudó y lo que al principio parecía desgracia, quitarse de sus planes, se volvió en el plan perfecto.
¿Será que Simón fue la súplica de la Madre? Ella lo veía todo y una vez más María pudo haber escuchado "mujer, ¿qué tengo que ver con esto?" y sin embargo, Simón tenía todo que ver.
La 5ta estación de tu vida se convierte en el epicentro de tu vida, la unión perfecta de tu camino con el camino de Jesús, ese encuentro impetuoso, obligado por las leyes de otros, injustas podríamos decir, esos soldados amenzandote que si no cargabas con la cruz, terminarías como él, y como Dios hace todo perfecto, terminar como él es lo que todos deseamos.
¿Cómo era Simón? Iba en su mundo, camino a su destino, insencible a lo que ocurría, tenía en el pensamiento "el mejor no me meto". Vienen sus agresores y lo violentan a que ayude al otro, se niega a hacerlo, se ve amenzado, se ve perdido, rechaza el dolor ajeno, pero acepta, acepta sin saber el dolor del otro, se acerca a la cruz con miedo, y ve al Señor.
Podríamos decirle al Señor "Hoy, no te sirvo", tengo facultad, trabajo, problemas en mi casa, voy rápido a terminar lo que debo hacer, vengo de un largo día de trabajo. Podemos mirarnos dentro y decir, "así no sirvo, así nada soy".
Los planes de Dios son misteriosos, obligados y violentados llegamos a la presencia de Jesús, y nos acercamos a él y vemos que la cruz que lleva nos parece conocida, es similar a nosotros, es más, sabemos cuanto pesa, donde están las astillas más filosas, esa cruz es tan mía y de verdad, no servimos para cargar la cruz.
El Señor hoy te invita a una entrega sin tiempo, ni fecha de caducidad, te invita a que tu camino apresurado por las metas de esta tierra, se una a un camino de salvación. Él fue quien te llamó, y ahora te manda a cargar con la cruz de otro, por un tiempo con su ayuda.
No solo Cristo es tu cireneo, te insta a ver la cruz del otro y cargarla por un trecho, te llama a la no indiferencia del sufrimiento ajeno, te llama a amar esa cruz de salvación. Él cambia tu peso para que vos seas lo mismo para el otro.
No le digas al Señor, "hoy no te sirvo". El Señor sabe eso, pero servis para alivianar cargas a otros, solo uno es el redentor, solo uno puede eliminar toda carga y dolor, a vos te llama a despojarte de tu cruz en Cristo, para ayudar a otros a hacer lo mismo. Del dolor se aprende.
Simón iba por el camino pensando "hoy no le sirvo a Dios" tengo que llegar a casa, pagar las cuentas, terminar esta y la otra tarea, tengo que descansar, tengo que ser féliz. Jesús le dice; sé para otros lo que yo soy para tí.
María, que lo ve todo, está intercediendo por tu corazón, para que seas consuelo del otro, porque solo así cuando ella te vea, verá a Jesús en tu vida.
Si eres Cirineo por amor, la carga no es carga, es bendición, pero si eres Cireneo por obligación el dolor ajeno es carga que hunde.
 “Vengan a mí los que van cansados, llevando pesadas cargas, y yo los aliviaré. Carguen con mi yugo y aprendan de mí, que soy paciente y humilde de corazón y sus almas encontrarán descanso” Mt 11,28-29.
QUE DIOS TE BENDIGA
Te invito a agradecer por los cireneos en tu vida (rezá por ellos, enviale un mensaje de esperanza), agradece en especial por Jesús, también por todos aquellos por quienes vos podes ser un cireneo también. Pero no desesperes... la siguiente estación del vía crucis, Verónica enseña un modelo diferente de compadecerse por los demás.

jueves, 9 de abril de 2015

Un corazón dividido



El corazón por definición es un órgano vital, necesitamos de él para que el cuerpo funcione. La palabra de Dios también nos enseña que es ahí donde nos encontramos con Dios, por esto es también vital para la vida espiritual. Es ahí el escenario donde nuestro Padre desea encontrarnos.

En este blog quiero hablar del corazón del hombre, y en especial de una de sus enfermedades, la división.

Primero, ¿por qué el corazón? La palabra de Dios tiene la respuesta; vida y alegría.

"Con todo cuidado vigila tu corazón, porque de él brotan las fuentes de la vida. " Prov. 4, 23

"No hay mejor riqueza que la salud del cuerpo ni mayor felicidad que la alegría del corazón." Zc 30, 16

Es con el corazón con que sentimos a Dios, él se vale de esto para enseñarnos lo importante de cuidarlo. ¿Cómo sabemos que Dios nos habita y nos habla?


Entonces se dijeron el uno al otro: «¿No sentíamos arder nuestro corazón cuando nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?» Mc 24, 32

La palabra de Dios es sabia, es actual y por sobre todo revela lo que llevamos dentro, es el lugar donde depositamos las enseñanzas de nuestro Señor Jesucristo.

El me decía para instruirme: Que tu corazón retenga mis palabras, observa mis mandamientos y vivirás. Pv 4, 4

Es un lugar de oración, un templo santo de encuentro con Dios, como lo hacía Ana del libro de los Jueces.

"Como Ana oraba en el fondo de su corazón, casi no movía los labios y no se oía lo que decía." Jue 1, 13

Se ora primero con el corazón, y si es necesario con los labios.

El corazón es lugar de encuentro, es el cofre de enseñanza, es lugar oración. Tu corazón, ese que tiene tantas habitaciones, ¿cómo está?


La palabra de Dios sigue enseñándonos que, a Dios no se le quiere a medias, por sobre todo él no nos quiere a medias. Dos pasajes son claros:

"Y tú amarás a Yavé, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas." Dt 6, 5

En Mateo 22, una persona entendida de la ley le pregunta a Jesús por el "gran mandamiento", Jesús le cita el pasaje bíblico y agrega... "amaras a tu prójimo como a ti mismo".

La palabra "todo" aparece en las sagradas escrituras muchas veces, y en la misma oración la palabra corazón. Amaras con TODO tu corazón. ¿Qué implica esto?

Tal vez nuestro corazón se encuentre en pedazos, rasgado, dañado, o vacío, es una posibilidad que también en este momento, en este tiempo pascual, esté lleno del Espíritu de Dios, sea cual fuera la situación de tu corazón (el lugar donde Dios eligió habitar en vos), es bueno que conozcas que tu corazón puede estar dividido y que no lo sepas.

Por esto nuestro corazón está dolorido, por esto se nublan nuestros ojos. Lam 5, 17
Y hasta ahí podemos enojarnos con Dios, nuestro padre:

La necedad del hombre pervierte su camino, y luego su corazón se irrita contra el Señor. Prov. 19, 3

En la palabra se menciona mucho sobre la dualidad del corazón, la división. Por ejemplo:

"Ningún servidor puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se interesará por el primero y menospreciará al segundo. No puede servir a Dios y al Dinero». Lc 16, 13

Más especifícamente, en el libro del profeta Oseas vemos claramente esto:

"Su corazón está dividido, ahora tendrán que expiar: el mismo Señor destrozará sus altares, devastará sus piedras conmemorativas." Os 10, 2

Cómo un corazón está dividido, les pongo un ejemplo. En los últimos tiempos me di cuenta que, cuando trabajaba, mi noción de Dios era baja, trabajaba como si fuese que todo dependía de mi, pero a la hora de hacer algún trabajo para Dios, mi actitud era diferente. Entendí luego que, Dios me quiere y te quiere completo, no parcelado. A veces pensamos que Dios no entra en ciertos aspectos de nuestras vidas, o que no le incumben. Trabajo, familia, estudios, parejas, todo esto se guarda en el corazón, y el corazón es la jurisdicción de Dios. San Francisco en una de sus experiencias hace la pregunta "Señor, ¿qué quieres que hagas?" Y esta pregunta nos la tenemos que hacer siempre, en todas las áreas de nuestro corazón. ¿Pensaste que Dios pone su voluntad en tu día a día? ¿Rezas antes de trabajar? ¿En tu actitud con tus pares, familia y pareja? ¿Cuántas batallas estás librando solo y te olvidas del Señor de los Ejercitos?

¿Qué cosas depositamos en nuestro corazón? El Señor nos advierte de aquello con lo que llenamos nuestro corazón:

"Pero a los que tienen su corazón apegado a sus inmundicias y a sus horrores, les costará cara su conducta, palabra de Yavé." Ez 11, 21

Podemos llenar nuestro corazón de angustias, malos pensamientos, lujuria, baja autoestima... y como dice en los evangelios, de lo que está lleno el corazón habla la boca, si tu corazón está lleno de Dios, hablaras de él, como de ese amigo cercano.

Los órganos ligados al Corazón son dos: los ojos y el oído, él más importante el oído.

Primeramente hablaré de los ojos, si logras "ver" la grandeza de Dios en el día a día veras su mano, verás a través de sus ojos. ¡Cuántas curaciones se dieron a ciegos, y lo primero que vieron es a Cristo, su sanador! ¿Con qué llenas tus ojos?

El segundo el oído, porque a través de él entra la palabra de Dios a nuestro corazón.

Este órgano/lugar de nuestro cuerpo se convierte en un santuario, imagínense que todo lo que hagamos de corazón tendrá un eco en la eternidad.

y conocerán que yo soy el Señor, su Dios. Les daré un corazón y oídos dóciles, Baruc 2, 32
Jesús tanto nos habla de la escucha de su palabra, atesorarla y dejarnos cambiar por ella, si escuchamos cosas negativas todo el tiempo, ¿de qué se llenará el corazón?

El corazón es una herramienta para amar, pero ojo, puede servir para lo contrario.

"No odies en tu corazón a tu hermano; pero corrígelo, no sea que te hagas cómplice de sus faltas. " Levítico 19, 17

Si hiciesémos las cosas de corazón, muchas cosas podrían ser diferente dentro y fuera nuestro.

"Yo les aseguro que el que diga a ese cerro: ¡Levántate de ahí y arrójate al mar!, si no duda en su corazón y cree que sucederá como dice, se le concederá." Mc. 11, 23

¿Cómo funciona tu corazón?

Puede ser lento, tal como el déficit atencional espiritual.

Entonces él les dijo: «¡Qué poco entienden ustedes y qué lentos son sus corazones para creer todo lo que anunciaron los profetas! Mc 24, 25

El corazón hiperactivo

Porque todos sus días son penosos, y su ocupación, un sufrimiento; ni siquiera de noche descansa su corazón. También esto es vanidad. Eclesiastes 2, 23

Boca de Dios, corazón lejano

El les respondió: «¡Hipócritas! Bien profetizó de ustedes Isaías, en el pasaje de la Escritura que dice: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. Mc. 7, 6

El corazón lleno del saber de Dios.

El que observa el mandamiento no experimenta ningún mal, y el corazón del sabio sabe que hay un tiempo y un juicio. Eclesiastes 8, 5

El corazón, que a pesar de las tribulaciones, encuentra paz en Dios:

"Ella, bañada en lágrimas, levantó sus ojos al cielo, porque su corazón estaba lleno de confianza en el Señor." Dn. 13, 35

Corazón inteligente

Un corazón inteligente adquiere conocimiento, y el oído de los sabios busca la ciencia. Prov 18, 15
UNA BUENA NOTICIA... si sentis que tu corazón necesita un mantenimiento del amor de Dios, porque está cansado, insencible, duro... él ya pensó en esto y en su palabra está su promesa.

"Les daré un corazón nuevo y pondré en su interior un espíritu nuevo. Quitaré de su carne su corazón de piedra y les daré un corazón de carne." Ez 11, 19

Y ese será tu lugar, tal cual María, quien meditaba todo lo que sucedía en su corazón. Busca a Dios en medio de esas aguas turbias, porque si lo haces con el corazón, él te encontrará.

"Allí buscarás a Yavé, tu Dios, y lo encontrarás si lo buscas con todo tu corazón y toda tu alma. " Dt 4, 29

La promesa de Dios se extiende a su presencia fructífera en nuestras vidas, NO a la ausencia de tribulaciones o de responsabilidades.

"Si obedeces puntualmente los mandamientos que te entrego hoy, si amas a Yavé, tu Dios, y me sirves con todo tu corazón y toda tu alma, yo daré a tus tierras la lluvia a su tiempo, en otoño y en primavera, y podrás cosechar tu trigo, tus uvas y tu aceite fresco." Dt 11, 13 - 14

Y es así como el corazón se une al plan de Dios, todo en su tiempo.

Hay muchos proyectos en el corazón del hombre, pero sólo se realiza el designio del Señor. Prov. 19, 21

En este tiempo pascual, acércandonos a la fiesta de la Divina Misericordia, examina las habitaciones de tu corazón, y si encuentras algo que cambiar, pídele al Señor un corazón sencillo para amar. Cuida tu corazón, atesora la palabra de Dios, y pedile que lo sane. Y si sentis que ya el Señor te sanó, gloria a él por esto, un motivo más para alegrarte!!!

El Señor te ama... te llama y te dará un corazón nuevo, capaz de amar en la manera que Cristo lo hizo.

¡QUÉ DIOS TE BENDIGA!

viernes, 20 de marzo de 2015

La pared húmeda

El otro día estaba observando una pared, la pared por cuestiones de antigüedad y clima del país estaba un poco deteriorada.

Como una forma de evitar el gasto de arreglo y lidiar con pintor y maestro de obra, decidí colocar un armario y así como dice la frase "ojos que no ven corazón que no siente".

Pasan los días y las estaciones del año y al parecer, mi solución fue fantástica. Nada de pared fea o húmeda, eso sí... había un olor que, a medida que pasaban los meses era nauseabundo.

Con eso cada vez más notorio, decidí mover el mueble y noté que no solo la pintura había desaparecido, ya gran parte de la pared estaba deteriorada y cayéndose a pedazos, la humedad se había expandido más empeorando otras zonas de la pared.



Ahora mi pared ya está en proceso de arreglo con los obreros pertinentes, quienes para mi sorpresa me dijeron que; no solo del lado de la casa había que arreglarlo, sino también la del lado del vecino.

A ver, que tiene que ver esto con el Blog de este tiempo cuaresmal... La pared, es tu corazón, la humedad tu pecado, el mueble tu forma de ajustarte al pecado y el obrero; el padre confesor, representante de Cristo.

Para la vida espiritual no se puede afirmar que "ojos que no ven, corazón que no siente", porque el cuerpo grita lo que el alma calla. Tu corazón siente ese corte con tu Padre que te ama, lo veas o no.

Cuando pecamos, tenemos esa mancha de humedad, que puede deteriorar las paredes de nuestro corazón al punto de echarla a pedazos, expandirse y afectar, como lo hace el olor a humedad a otras áreas de tu vida, familia, trabajo, movimiento.

El ser humano tiende a justificarse, como yo lo hice poniendo el mueble, puede decirse: "no tengo tiempo", "por qué con un padre, que peca como yo", "no es tan grave" o "Dios me va a entender".

Ahora bien, te invito a reflexionar, cuáles son tus malos olores, estás malhumorado, pirevai, nada te sale bien, estas desganado?... ¿cuántos muebles pusiste para adornar tus paredes destruidas?... Y como muchas veces pasa, esos muebles que son movibles, se van... se va la novia, el novio, tu trabajo, una pelea entre amigos, y resalta que tus paredes se están cayendo.

La solución es llamar al maestro obrero, él puede ayudarte a reconstruir las paredes de tu corazón sin necesidad de recurrir a la vanidad de un lindo mueble, que no sana de raíz el problema.

Lo mejor de todo es que el precio de la reparación de tu corazón ya fue pagado por Cristo en la cruz.

Acercate al sacerdote que es un Jesús que te recibe con la sanación necesaria. Él te espera porque te ama.

QUE DIOS TE BENDIGA EN ESTA PASCUA CON UN CORAZÓN PURO, LIMPIO Y NUEVO

domingo, 28 de diciembre de 2014

Abrahán pensó seguramente: Dios es capaz de resucitar a los muertos. Por eso recobró a su hijo, lo que tiene un sentido simbólico para nosotros. Hb 11, 19

Una de las lecturas de la fiesta de la Sagrada Familia menciona el versículo con que abro este espacio de reflexión. 

Yo sabía, porque me enseñaron, que Abrahán es el padre de la fe, pero hoy creo que ya deja de ser un conocimiento y pasa a ser un sentimiento. Me hace pensar en... ¿Qué tanto pienso que Dios puede hacer en mi vida? ¿Qué tanto creo que Dios es Dios? ¿Qué tanto creo que él pueda modificar mi corazón, cómo el alfarero el barro?

Jesús increpa a la tempestad y esta se calma, uno le pregunta "si quieres puedes sanarme" y él contesta "quiero". Dios es el rey de la creación, él que todo lo puede, y pienso en los problemas de las personas, las enfermedades, las separaciones, el hambre y la pobreza, y todo eso es nada al lado de mi Dios que es capaz de resucitar a los muertos, ¿qué hace falta?

La palabra te invita a creer, a creer que Dios es capaz y hace promesas,¿te acordas la última vez que Dios te prometió algo? ¿sentiste alguna vez que Dios te prometió algo?, yo sí.

Para nuestra bendición, Dios no tiene la misma memoria que el hombre, Dios no olvida su promesa, pero te vas a preguntar ¿dónde están esas promesas? en su palabra... ahí se encuentra el tesoro más grande para los que creemos en Dios.


En el libro del Génesis en el capítulo 15, Dios le promete a Abrám:
1. Ser un escudo.
2. Una recompensa
3. Una descendecia, mayor que el número de las estrellas.

Y todo esto se centra en que Abrám creyó... (cuantas veces pensamos que nuestro problema no tiene solución, o que solamente la solución que tenemos dibujada en nuestra mente es la única) y porque el amor de Dios es más grande, y él amó primero, Dios hace una alianza con Abram dándole un nombre nuevo, Abraham.

Y creyó Abram a Yavé, el que lo tuvo en adelante por un hombre justo.  Gn 15, 6

El nombre es otro regalo de Dios, cuando Dios te da un nombre significa que sos de él y para él, hijo suyo completo sin restricciones, vos sos su hijo y el te hace promesas como un padre lo hace a su niño pequeño, pero hay que creer como Abraham que, Dios es capaz de resucitar a los muertos.

Imita de Abrahám su forma de conversar con Dios, deja que Dios hable, porque en esta conversación es más importante lo que Él tiene para decirnos que lo que nosotros le decimos.

El padre de la fe le escuchó y la fe viene del oir; las ovejas mansas escuchan la voz de su pastor.

Así también no confundamos a Dios como un "vending machine" a quien metemos las monedas de la oración, apretamos unos números y listo!, obtenemos lo que queremos... Dios por sobre todo sabe lo que nos conviene, por eso si no llega lo esperado, es por algo y para algo. La gracia de Dios nunca deja de dar ese remedio que necesitamos para el alma. Basta creer.

Abrahám creyó... y ese creer vino de conversar con él, y eso viene de la íntimidad de aquel que nos dió un nombre y por ese nombre nos llama, no para reclamarnos, sino para hacernos una promesa que no va a olvidar.


La fe es el fundamento de lo que se espera. Heb 11, 1

Espera en el Señor, y te enseñará cosas grandes... (Jr 33, 3) ¡Qué Dios te bendiga!

martes, 5 de agosto de 2014

Seguir trabajando


Muchos samaritanos de aquella ciudad creyeron en él por las palabras de la mujer que atestiguaba: "Me ha dicho todo lo que he hecho." (Jn 4, 39)


A veces no hace falta grandes discursos para predicar la palabra de Dios. Con el ejemplo de la samaritana podemos llegar a entender que se trata de siemplemente decirle al otro, "me ha dicho todo lo que he hecho", es decir el Señor, en un encuentro me dijo que me conoce y aún así me llama por mi nombre.

Este texto tiene una vigencia en el presente, ya que en los tiempos que estamos viviendo hay enfermedades, injusticias en el gobierno, guerra, y otros males que atormentan la paz, y sin que eso nos tire para abajo el ánimo, hace falta la voz de esa samaritana para que muchos otros crean en él.

Leí en un libro que decía, cuando uno quiere dar consuelo lo primero que trata es de justificar a Dios, y en su justificación queremos primero justificar nuestra fe débil. Pero en esa fe débil el Señor no deja de actuar, de una u otra forma él se manifiesta, él en el prójimo dice "dame de beber".

Esta reflexión está dirigida a todos los que sientan el llamado (según su carisma) a la conversión de corazones para Cristo y que hoy más que nunca podemos recordar lo que decía el Papa Francisco:

"No se queden balconeando en la vida, no sean simples expectadores. ¡Jueguen en el equipo de Cristo!"

¡La samaritana hizo eso! y en la palabra dice, que muchos creyeron por haberla escuchado.

En la lectura del domingo 3 de agosto de 2014, el Señor nos dice:

 "No es necesario que se vayan, denles de comer ustedes mismos". (Mt. 14, 16)

Aquí es donde retomamos esa misión en estos tiempos de crisis, aquí es donde nos volvemos a lo simple, en donde "kerigma" actua, esa vivencia de lo cotidiano iluminado por la presencia de Cristo, a pesar de que el mundo nos quiera decir que él no existe, o que solo es una etapa de la vida.

Se podría profundizar más el libro de Hechos en el capítulo 4, pero me quedo con esta cita:

No podemos nosotros dejar de hablar de lo que hemos visto y oído. Hc 4, 20

Habrá cosas que no podremos explicar, y otras que no nos correspondan, pero hoy el mundo necesita escuchar de nosotros "todo lo que el Señor ha hecho en nuestras vidas".


¡Qué Dios te bendiga y mucha fuerza en tu tarea de evangelización!

P.D.: Recordá que la Samaritana pidió el agua de Cristo, esa agua es el binomio que Juan Pablo II nos decía "Formación y Espiritualidad". Apostoles mejores formados, mensaje mejor entregado :)


martes, 3 de diciembre de 2013

Sobre la aceptación y otras tormentas.

Porque Yo sé los planes que tengo para ustedes,’ declara el Señor ‘planes de bienestar y no de calamidad, para darles un futuro y una esperanza. Jeremías 29, 11

Hace unas semanas tuve la oportunidad de confesarme con un sacerdote capuchino, y algo que se me quedó de la conversación que tuvimos fue la palabra "aceptación".

La RAE, define aceptar como: "Recibir voluntariamente o sin oposición lo que se da, ofrece o encarga."

Si aplicamos la definición a la vida espiritual y plan de Dios, vemos que; lo que me dijo el hermano, tiene un significado mayor que, el oído poco acostumbrado dejaría pasar.

Entonces Satanás salió de la presencia del Señor, e hirió a Job con llagas malignas desde la planta del pie hasta la coronillaY Job tomó un pedazo de teja para rascarse mientras estaba sentado entre las cenizas. Entonces su mujer le dijo: “¿Aún conservas tu integridad? Maldice a Dios y muérete.” Pero él le dijo: “Hablas como habla cualquier mujer necia. ¿Aceptaremos el bien de Dios pero no aceptaremos el mal?” En todo esto Job no pecó con sus labios. Job 2, 7-10

Uno de los temas centrales en este libro del Antiguo Testamento, es la aceptación de Job de su vida, de lo que le toca vivir.

Podría ser nuestro problema no el hecho que nos atormenta en sí, sino la aceptación de lo que nos sucede, o bien cómo lo estamos encarando.

Uno de los principales ejercicios que tenemos que aprender es, el de aceptar; tomar y recibir voluntariamente eso que se nos da o nos encargan. Pero haciendo este análisis, no miremos el hecho, miremos el rostro del Padre misericordioso en todo. Tenemos la gracia de la FE, creamos.

Todo podría resultar confuso si nos olvidamos que detrás de todo está un Padre que nos ama, que solo quiere nuestra edificación como persona, y en el modo espiritual.

Uno lo siguiente que me dijo el hermano capuchino, "detrás de todo hay un crecimiento espiritual".

Sé que sabes que Dios quiere nuestro bien, no puedo adivinar lo que Dios piensa en cada situación, pero debemos tener en cuenta la promesa que nos hizo Cristo.

"Enseñándoles a guardar todo lo que les he mandado; y ¡recuerden (he aquí)! Yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo.” Mateo 28, 20

Con esta promesa podremos empezar a aceptar, lo bueno y lo malo. Dios ya hizo su parte, ahora toca a los hijos hacer lo que le corresponde. Recordemos la parábola de los dos hijos en Mateo.

"Un hombre tenía dos hijos, y llegándose al primero, le dijo: ‘Hijo, ve, trabaja hoy en la viña.’Y él respondió: ‘No quiero;’ pero después, arrepentido, fue. Llegándose al otro, le dijo lo mismo; y éste respondió: ‘Yo iré, señor;’ pero no fue. ¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre?” “El primero” "Mateo 28, 29-31.

La relación con Dios no nace de la nada, nace de conocerlo, reconocerlo y cumplir su mandato de amor. Esperamos de él, pero nos olvidamos que se nos dará según nuestra fe, según el amor y según su misericordia.

Habrá cosas que no entendamos, pero otras que son consecuencia de nuestros actos, en mi grupo de oración siempre nos recalcan lo siguiente:

El hombre actúa, luego medita, y último pide la intervención de Dios (ora/reza). (Hice esto, digo "por qué lo hice", Diosito, ayudameNA)

Cuando en la lógica de Dios, se da al revés. Primero pedí su intervención, ora y pone los planes en sus manos, luego meditá las opciones para elegir la más adecuada al plan de Dios y a tu felicidad, y por último actua en consecuencia. Hay veces que Dios, respetando nuestra libertad, nada puede hacer porque consumamos el hecho según la ciencia del mundo, y él no es de este mundo.

Aún así, recordemos a Abraham y su nintervención para que Dios no destruya Sodoma, el Señor siente compasión y misericordia, así que no olvidemos de orar, y que encontremos esa ganancia en el crecimiento espiritual que nos deja cada situación para bien.

Otra buena técnica es, como el ciego Bartimeo, decirle al Señor esa frase que marca su vida, "que pueda ver". El ciego se llevó la bendición de que a parte de ver, vio al Señor!
Admiro el amor de Cristo, porque no le devolvió la vista física... él le regaló la mirada del corazón.

Bartimeo convivió con su ceguera, acudió a Dios con gritos, y se llevó, no solo lo que quería, sino lo que hacía falta para su salvación.

La aceptación te lleva a la sanación, porque "solo lo admitido, puede ser redimido" (otra gran frase que escuché de un hermano Capuchino),, lo contrario a la aceptación es la negación, aceptá tu debilidad para ser sanado.

Ponerse en paz con la realidad de uno, será el primer paso para ir modificando el mundo interior y ese corazón necesitado.

Aceptar parece difícil, pero...

Entonces, ¿qué diremos a esto? Si Dios está por nosotros,¿quién estará contra nosotros? Romanos 8, 31

Hablamos de la aceptación, de las otras tormentas... ellas serán calmadas por él que vive en nuestra barca.

CONFIA


¡Qué Dios te bendiga!